domingo, marzo 30

NIGHTMARE

- Pero qué soñas cuando tenes pesadillas? - Me preguntó.
- No me acuerdo.
Pero cómo explicarle que sueño que hay gente en la misma habitación? Cómo decirle que no son espíritus los que me aterrorizan, sino gente de verdad? No falta mucho para que sus caras vuelvan a invadir cada sueño, cada noche, cada día, convirtiéndolos en pesadillas. Es que recuerdo demasiado bien esos rostros y expresiones, sus manos y ropa, cada noche, cada día, cada minuto y segundo. Ya no se vuelve tan fácil cuando te encontrás acostada en la cama acurrucada contra vos misma escuchando voces en tu cabeza hace media hora, y sentís que hay alguien más ahí. Una presencia. Una persona. No cualquier persona. Ellos. Ellos, los que vienen a buscarme. Ellos, que vuelven desde mi pasado para, una vez más, asesinarme.
Cómo explicarle que hay mucho más de mí de lo que conoce. Cómo hacerlo conocer, si ni yo misma me conozco. Cómo conocerme, si me da tanto miedo. Nunca es bueno revolver entre las cosas del pasado, porque ahí se encuentran todos mis temores y mis fallas y - aunque tal vez suene demasiado grande - mis traumas. Cómo volver a dormir con él si anoche lo desperté una milésima de veces llorando por mis pesadillas. Cómo abrazarlo de nuevo sin contarle con la persona que está viviendo. 
Soy dos personas. Y una grita por dejarse ir al otro lado de la locura para poder descansar de tantas presiones. Y la otra se mantiene cuerda, y se levanta para trabajar todos los días. Hay noches que soy una, días que soy otra.